Peñas, torreones, mallos y otros perfiles rocosos componen algunos de los paisajes más emblemáticos y fotografiados de la Hoya de Huesca. Sus formas escarpadas y vigorosas han sido esculpidas por una intensa erosión que cuesta trabajo imaginar, y que responde a la diferente naturaleza y resistencia de las rocas que encontramos. Ni los duros conglomerados de los mallos, ni las areniscas de las serretas del sur de la comarca han permanecido al margen de los caprichos del agua y el viento. No te pierdas una visita a los desafiantes e increíbles mallos de Riglos, referencia mundial de la escalada; o al sugerente Salto de Roldán, cuyas dos peñas son la gigantesca puerta de entrada del río Flumen en la llanura de la Hoya; o a la evocadora proa de 25 m de altura que levanta la Peña del Mediodía sobre la localidad de Piracés. La tradición también aporta su explicación a las curiosas formas de estas rocas. Es el caso de la bruja hilandera de los mallos o de la leyenda del caballero Roldán, que huyó de los musulmanes gracias al salto de su caballo sobre las dos enormes peñas.

 

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