Al borde de las gargantas del río Guatizalema, sobre una gran altura en el extremo de la Sierra de la Gabardiola, encontramos icónico perfil de Santa Eulalia la Mayor.

Su torre, un baluarte defensivo del siglo XI, enseñorea su posición a 867 metros vigilante de todas las posiciones limítrofes, de ahí su valor estratégico en el momento de su construcción, y que hoy nos permite disfrutar de grandes vistas de todo el entorno.

Torre de Santa Eulalia

El caserío se acomoda escalonadamente al desnivel en el que se ubica la población, dejando en una posición relevante a la parroquial, templo del siglo XVII dedicado a San Pedro.

En los alrededores el visitante se podrá topar con ejemplos patrimoniales muy relevantes que pertenecen a diferentes épocas históricas y prehistóricas. En primer lugar la ermita de Sescún, un sencillo monumento de estilo románico en transición. Por otro lado, el despoblado medieval de Isarre. Y situándonos en otro tiempo, la cueva-santuario de San Chinés, de raíces hispano-visigodas y el abrigo de “Cuatro Vientos”, con secuencias del Eneolítico y Bronce.

Santa Eulalia, o Santolaria, celebra sus fiestas el 2 de febrero, en honor a la Santa homónima; las fiestas menores se honran por Pentecostés, y por supuesto, la romería hasta la ermita de la Virgen del Viñedo; Santolaria acude en celebración a este centro devocional por excelencia para las localidades del entorno.

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