Robusta fortificación del siglo XI que sirvió para reconquistar la plaza musulmana de Huesca en 1096. Sancho Ramírez ordenó levantar el Castillo-abadía, para garantizar el asedio de la ciudad, iniciando la construcción de la iglesia en 1093, y fundando un monasterio mediante el traslado de la comunidad de clérigos de Loarre. La abadía de Montearagón tuvo gran poder a lo largo de toda la Edad Media y Moderna, con influencia sobre un amplísimo radio.

El perímetro amurallado tiene forma hexagonal, irregular, con la iglesia adosada y formando parte de la muralla. Del esplendor de este castillo-abadía quedan muestras en Huesca, concretamente el Retablo Mayor, en el Museo Diocesano, y el sepulcro del rey Alfonso I el Batallador, en el claustro de San Pedro el Viejo

Visita: libre.

 

 

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