La contrastada diversidad de la comarca es algo que siempre ha llamado mi atención poderosamente.

Cierto es que mi infancia y adolescencia han transcurrido en una tierra, Turquía, llena de discordancias y variedad en aspectos tan heterogéneos como la religión, la gastronomía, el arte, la cultura, y también la naturaleza.

Sin embargo, aquí, en La Hoya de Huesca, me sigue fascinando que toda esa diversidad se da en escasos kilómetros de diferencia: un día puedes subir al Salto de Roldán y contemplar los efectos de la nieve o de la niebla, y casi al mismo tiempo, bajar al llano y darte cuenta de cómo los paisajes esteparios enlazan con los Monegros; y todo en apenas 40 kilómetros de distancia entre un punto y otro… Impresionante. No hay palabras que describan el alcance estético de un viaje tan fascinante como este…

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